25 marzo 2001

MANIFESTACIÓN. Güímar, 24 de marzo 2001


Como ya se había anunciado desde enero, las movilizaciones en defensa del Malpaís y Camino tomaron la forma de una Manifestación popular. Unas 600 personas expusieron ante las autoridades un Manifiesto con cinco peticiones básicas. Hubo una buena cobertura de prensa y televisión. La televisión local, TeleValle, hizo un amplio reportaje de todo el recorrido con entrevistas al comienzo y al final de este acto, que se retransmitió esa misma noche.

Hay que destacar la asistencia de numerosos grupos y colectivos, lo amplio de los sectores sociales y generacionales representados, y también el alto grado de implicación de los manifestantes. cada persona que participó sabía claramente por qué objetivos lo hacía y conocía perfectamente todos los aspectos que rodean a esta crisis del Malpaís y el Camino.



La Manifestación discurrió pacíficamente por las principales vías del pueblo, desde las inmediaciones de la estación de Guaguas hasta el Ayuntamiento, frente al cual se leyó el manifiesto por seis personas muy diversas en edad, origen, formación, aunque compartiendo los mismos intereses: Octavio, Cruz, Dácil, Verónica, Romén y Niceto fueron compartiendo la lectura de los párrafos mientras los manifestantes no dejaron de estar muy atentos a sus palabras.


La Plataforma hizo un extenso reportaje fotográfico que puedes ver en este enlace:


> Ver el REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE LA MANIFESTACIÓN





Lectura del Manifiesto de la Plataforma





Presentación


Buenas tardes.

En nombre de la Plataforma en Defensa del Malpaís de Güímar y el Camino del Socorro, le damos la bienvenida en esta plaza a todos los güimareros y güimareras, a todas las personas de Arafo, de Candelaria, de la Comarca Sureste; a todas las que han venido desde más lejos a apoyarnos y a defender los mismos principios que nos unen. A todos y todas, bienvenidos. Reciban un saludo fraterno y cordial. Gracias por estar aquí.

Debemos felicitarnos por el éxito de esta Manifestación, que demuestra el sentir profundo y mayoritario de nuestro Pueblo. Queremos preservar nuestros recursos naturales, nuestros valores culturales. Queremos usarlos en el presente, disfrutar de ellos sin degradarlos, transmitirlos a nuestros descendientes. Queremos el Camino del Socorro en donde está, sin desvíos ni transformaciones. Queremos el Malpaís de Güímar entero, protegido, bien gestionado. No queremos que ningún pedazo, ni del Camino, ni del Malpaís, sucumban bajo el asfalto y el cemento. No queremos renunciar a nuestros bienes más preciados a cambio de una rentabilidad estrecha y a corto plazo. Queremos conservar unos recursos que nos permitan ser ricos durante muchos años. Todo eso ha quedado demostrado en esta marcha bajo el sol del mediodía de muchas de las personas más sensatas y conscientes de nuestro Pueblo.

Pasamos a leer el Manifiesto con el que concluye esta Manifestación. Este Manifiesto será leído por un grupo de personas representativas de distintas zonas, generaciones y sectores de opinión de nuestra Comunidad. Representan la pluralidad y, al mismo tiempo, la unidad, que inspira este movimiento. Les invitamos a escuchar con atención este Manifiesto, que intenta recoger un sentimiento que se hallaba vivo pero disperso entre nuestro Pueblo; y que, felizmente, ha encontrado cauce activo de expresión en un acto como el de hoy. Ellos y ellas, en representación de todo nuestro Pueblo, tienen la palabra.



MANIFIESTO EN DEFENSA DEL MALPAÍS DE GÜÍMAR Y EL CAMINO DEL SOCORRO: POR NUESTRO FUTURO SOSTENIBLE, POR NUESTRA IDENTIDAD CULTURAL.


El Camino del Socorro constituye un valor muy querido para nuestra Comunidad local y todo el Valle de Güímar. Lo mismo puede decirse ya del Malpaís de Güímar, tras años de difusión de los valores de la zona y un notable esfuerzo desarrollado por la administración en materia de Educación Ambiental. La historia reciente de ambos lugares es bastante conocida y resulta representativa de lo que ha supuesto la evolución del conservacionismo en Canarias. Hasta la década de los años sesenta, la mayor parte del espacio comprendido entre el Camino de El Socorro y El Puertito de Güímar era para muchas personas un páramo desconocido. Su baja rentabilidad llevó a concebir la implantación primero del aeropuerto insular y luego de un gran Polígono Industrial que comenzaría en el Barranco de Samarines, en Candelaria, para culminar en las estribaciones de El Puertito, después de cruzar toda la costa de Arafo.


Afortunadamente, pronto se alzaron voces, sobre todo desde la Universidad, a favor de la preservación del Malpaís. Estos planteamientos se fundamentan en la potente riqueza botánica y zoológica, así como el gran interés geológico de la unidad constituida por la Montaña Grande y sus coladas. Otro argumento de peso fue, desde un principio, que el Malpaís limita al norte con el Camino de El Socorro, por donde transcurre cada año la romería del mismo nombre. También se sitúa en la vecindad del Malpaís la Playa de Chimisay donde nuestros antepasados guanches encontraron a la imagen de la Virgen de Candelaria.


Estos planteamientos no tardaron en trascender más allá de la comunidad científica: Un hito importante en todo este proceso, y que demuestra que este esfuerzo colectivo viene de lejos, fue la manifestación del pueblo de Güímar en defensa del Camino del Socorro, que tuvo lugar hace poco más de diez años: el 20 de octubre de 1990, y que culminó en esta misma plaza. Poco después, el Ayuntamiento supo recoger la voluntad popular, y aprobó por unanimidad en el pleno del día 4 de diciembre de 1992 la solicitud de "mantener el Camino de El Socorro en su estado y trazado actual, convirtiéndose en límite entre el Malpaís y el Polígono Industrial".


A pesar de estos avances en la concienciación colectiva, a finales del verano pasado se volvió a sacar de la gaveta un viejo proyecto: la urbanización de un sector del Malpaís, al sur del Camino del Socorro, traspasando los límites de esta frontera tan querida y emblemática para todos nosotros y nosotras. Así comenzó la movilización de la etapa más reciente, que esperamos sea la última, de esta historia colectiva en defensa de nuestra Naturaleza y nuestra Cultura en la costa de Güímar.


El proyecto de urbanización, además de afectar al Camino, pone en peligro un sector muy importante de la banda de arenas del Malpaís: el mismo donde se refugian una vegetación muy particular y un conjunto de insectos responsables de la polinización de la flora de todo el espacio natural y que controla a las plagas de otros insectos; su afección puede provocar un empobrecimiento irreversible de la riqueza botánica del conjunto del Malpaís e incluso una pérdida para los cultivos de la costa del Valle. Al mismo tiempo, la pretendida extensión del Polígono Industrial se producía, en algunos sectores, sobre tramos muy bien conservados como el Barranquillo de Chinguaro, los cardonales anexos y algunos tubos volcánicos. Destruiría valores culturales presentes en la zona, como primitivos bancales donde la naturaleza va recuperando su espacio perdido o restos arqueológicos todavía pendientes de investigación. Urbanizar al sur del Camino del Socorro supone, además, seguir asfixiando en todo su perímetro los espacios naturales, como ya sucede por desgracia en muchos de los que se sitúan en la costa de Tenerife. Si se impide la relación y el intercambio genético con otros ámbitos menos transformados de la Isla, provocaremos a largo plazo una lenta agonía de los espacios naturales, por más que les colguemos la etiqueta de lugar protegido.

El Camino de El Socorro es nuestro más preciado bien de interés cultural. Por él han bajado y subido durante más de quinientos años muchas generaciones de güimareros y güimareras desde el pueblo a la Costa para celebrar su fiesta más querida. Con mucha probabilidad, es también un camino guanche más antiguo que la propia fiesta, que unía la Cumbre con el Mar para el tránsito de pastores y ganados. De la misma forma, en la fiesta que en él celebramos se mezcla lo guanche y lo europeo: las bajadas de rama aborígenes, los beñesmenes guanches y el tajaraste, con el culto a la Virgen María, el vino y la albahaca que vinieron de fuera. En tantos siglos, el paisaje de tabaibas, cardones, polvo y lava se fueron convirtiendo en parte fundamental de la fiesta, que no se comprende sin tener al Malpaís y su vegetación como telón de fondo.


No nos cuesta trabajo entender que debemos conservar nuestros antiguos caminos rurales, el Camino Real y los senderos del Monte. Pero la trascendencia del Camino del Socorro supera la de todos ellos, porque no es sólo vía de comunicación, sino un auténtico camino ritual tan importante como el de la Virgen de los Reyes en El Hierro, los caminos de El Rocío en Doñana o el Camino de Santiago. Su trascendencia ha sido comprendida por la mayoría de nuestra Comunidad hace más de veinte años, y así lo entendió nuestro Ayuntamiento, que ya en 1992 solicitó su incoación como bien de interés cultural; aunque el expediente de declaración, por intereses económicos, duerme desde entonces en las dependencias del Cabildo de Tenerife.


El trazado del Camino jamás ha sufrido transformaciones importantes. Discurre precisa y sabiamente por el borde de las lavas del vecino Malpaís, que van quedando en su margen sur, mientras que al norte aparecen grandes campos de tosca profusamente cultivados antaño. Las distintas fincas se fueron adaptando al trazado del Camino, respetándolo incluso en la época de las grandes sorribas del tomate. Los intentos del Polígono Industrial de cruzarlo, modificarlo o destruirlo, han sido hoy y siempre fuertemente contestados por la población de Güímar. La Plataforma en Defensa del Malpaís de Güímar y el Camino del Socorro quiere decir hoy alto y claro que hay sólo un Camino: el que cruzamos cada año en esa fiesta que nos hermana y nos enorgullece de nuestra condición de miembros de esta Comunidad. Que las propuestas de modificar su trazado deben entenderse como la destrucción del mismo para siempre, aunque fuera sustituido por otro nuevo más cómodo, moderno y estético. Que lo que entonces legaremos a nuestros hijos e hijas, a nuestros nietos y nietas, no es el antiguo Camino que hemos recorrido sino un absurdo, inútil y patético decorado.


Todos los argumentos, razonables y razonados, que se han ido exponiendo aquí y a lo largo de estos meses, bastarían para justificar la conservación del Malpaís y el Camino del Socorro, tal como los heredamos de nuestros antepasados. Pero existe aún otro argumento poderoso: esta Comunidad se ha ganado el derecho a ser tratada con dignidad y respeto.


El Municipio de Güímar, el Valle de Güímar y toda la Comarca Sureste no han sido tratados con justicia en los últimos años. Durante décadas, se instaló una peligrosa tendencia en la isla de Tenerife: como no se valoraba nuestra Comarca, como se consideraba que nuestro terruño era menos valioso que otras partes de la Isla, todas las actividades que molestaban, que resultaban más insalubres, nocivas y peligrosas, las han implantado aquí. Hemos tenido que soportar dos centrales térmicas (Las Caletillas y Granadilla) en los dos extremos de la Comarca; el Vertedero Insular en Arico; las maniobras militares en la costa y en la cumbre de este mismo municipio y en el de Fasnia; el traslado desde otros sitios de algunas instalaciones industriales y ganaderas intensivas, que debido a su mala gestión resultan muy contaminantes; aquí, hemos sufrido especialmente las extracciones de áridos del Barranco de Badajoz y de otros barrancos de Güímar, Candelaria y Arafo, su impacto físico, el polvo y el tránsito continuo de camiones.


Ha llegado el momento de decir: Ábasta ya! a este estilo perverso e insolidario de desarrollo. Güímar, el Valle y toda la Comarca Sureste cuentan con recursos para organizar un modelo mucho más fecundo y basado en nuestras capacidades y nuestra personalidad histórica. Así lo demuestran, poco a poco, la organización de sectores que vuelven a ser rentables como el vino y el queso; el impulso de la agricultura ecológica, especialmente en lugares como Arico; la rehabilitación de casas emblemáticas que se han recuperado como hoteles y alojamientos turísticos rurales, entre los que nos enorgullece la Casa de la Raya; la restauración de la Casa de Chacona; la recuperación del Cine Los Ángeles como Centro Cultural; la futura implantación de la Casa del Artesano en la remozada Fonda Medina; el potencial etnográfico de nuestro paisaje agrícola; las posibilidades de un Ecomuseo del Agua en los Barrancos del Río y Badajoz; la trascendencia histórica del futuro Parque Etnográfico de Chinguaro, y otros muchos ejemplos que la iniciativa pública y privada están desplegando.


El Camino del Socorro y el Malpaís de Güímar, cuya conservación estamos defendiendo, deben ponerse con mesura y sensatez al servicio de esta estrategia, al servicio del conjunto de la Comunidad. Por eso, que nadie piense que estamos promoviendo que se coloque el Malpaís dentro de una urna de cristal. Los ciudadanos y ciudadanas sabemos, por la experiencia de nuestros mayores, que es posible conciliar la conservación con el uso perdurable de los recursos. Los espacios naturales protegidos pueden y deben gestionarse bien. Lejos de constituir una carga, pueden y deben con inteligencia convertirse en piezas estratégicas de un modelo socioeconómico alternativo. Pueden generar puestos de trabajo y riqueza, no basada en la destrucción de sus valores, sino en potenciarlos. Pueden usarse, con regulación y respeto, para el disfrute y recreación de la ciudadanía. Pueden y deben mostrarse, de forma organizada, a los escolares, a los residentes en la Comarca, a los visitantes urbanos, a los turistas, a un público cada vez más concienciado e interesado en conocer los reductos de naturaleza que nos van quedando. El Malpaís de Güímar,


Desde este punto de vista, es todavía un diamante en bruto que de forma meditada tenemos que tallar. Es un yacimiento potencial de empleo para jóvenes guías de la Naturaleza y la Historia. Requiere completar sus equipamientos, como el tan necesario Centro de Visitantes de la Reserva Natural.


No tardará mucho en llegar el día en que nos demos cuenta, todos y todas, de la suerte y la inteligencia que demostró esta Comunidad preservando de la urbanización un sector tan importante de su costa: un tesoro que va a resultar muy rentable a medio y largo plazo, frente a la alternativa de haberlo destruido para obtener dinero rápido.

Por todas estas razones, para hacer compatible el presente con el futuro, en esta Manifestación pedimos las 5 siguientes reivindicaciones:


  1. Al Ayuntamiento de Güímar, a nuestro Ayuntamiento, le pedimos que declare como Suelo Rústico de Protección a todo el espacio comprendido entre la actual Reserva Natural y el Camino del Socorro -por el Norte- y el Puertito de Güímar -por el Sur-. Confiamos en la buena voluntad de todas y todos los concejales y esperamos vigilantes que esto se acepte por unanimidad en el próximo Pleno que aprobará inicialmente el Plan General de Ordenación Urbana de Güímar.
  2. Una vez cumplido el punto anterior, pedimos solemnemente a nuestros gobernantes locales que aprueben por unanimidad dirigirse al Parlamento de Canarias; y tramiten, ante esa institución, la ampliación de la Reserva Natural Especial a todo el Malpaís de Güímar, desde el Camino del Socorro hasta el Puertito. Para que quede protegido para siempre y nunca más tengamos que salir a la calle a defender su conservación.
  3. Al Cabildo de Tenerife le planteamos con firmeza que concluya de una vez la declaración como Bien de Interés Cultural del Camino del Socorro; culminando así la aprobación de un expediente que se ha demorado ya más de nueve años, desde que fue promovido por este Pueblo y su Ayuntamiento.
  4. Al Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife, Ayuntamiento de Güímar y a la Unión Europea le solicitamos que restaure los impactos ambientales y paisajísticos que sufrió durante décadas la Montaña Grande y el Malpaís. Y que se dote de los necesarios equipamientos al caserío de El Socorro, con un diseño acorde con la singularidad de este núcleo, para que nunca más se repita el chantaje de sufragar unos gastos necesarios a cambio de destruir el espacio natural anexo.
  5. Por último, aunque no menos importante, le exigimos a todas las administraciones canarias implicadas que hagan cumplir en el Polígono Industrial "Valle de Güímar" las leyes ambientales vigentes. Se debe dotar de los recursos humanos y materiales necesarios para que cesen los episodios periódicos de contaminación, que no sólo afectan negativamente al Malpaís, sino que los padecemos muchos vecinos y vecinas del Valle.

Este movimiento que estamos desarrollando en Güímar y la Comarca Sureste no constituye un hecho aislado. Forma parte de una cadena de movilizaciones ciudadanas en todo el Archipiélago Canario y se inscribe en un amplio movimiento universal de defensa de la Naturaleza y de la Cultura de los Pueblos.


Desde aquí, desde el corazón de Güímar, nos sentimos solidarios y queremos saludar la lucha que mantiene la ciudadanía de Vilaflor, Granadilla y Adeje en contra de los tendidos de alta tensión. Si aquí, en nuestro Valle, no pudimos frenar a tiempo la implantación de este peligroso tendido, estamos seguros que vamos a aprender de la experiencia de nuestros vecinos del Sur; y lograremos, más temprano que tarde, obligar a Unelco a que entierre los cables y a que apueste seriamente por las energías renovables, solar y eólica, que cuentan con grandes posibilidades en toda nuestra Comarca.


Nos sentimos hermanados en la lucha de la gente de La Orotava, en defensa de El Rincón, del casco histórico de la Villa y contra la Vía Diagonal que lo amenaza.


Formamos parte del mismo sentimiento que alienta el esfuerzo del pequeño Valle de Taguluche, en La Gomera, por la preservación del carácter comunal y el destino agrícola de sus aguas manantiales y por la defensa frente a los caciques del Monumento Natural del Lomo del Carretón.


Caminamos hombro con hombro con todas las personas que en la isla hermana de Gran Canaria trabajan por proteger las Charcas de San Lorenzo, en Tamaraceite, y por salvar el Barranco de Veneguera de la especulación urbanística, entre otros espacios emblemáticos.


Apoyamos la protección de la Montaña de Tindaya en Fuerteventura, frente al proyecto minero que amenaza su integridad natural y cultural, y desde aquí nos solidarizamos con todos los sectores del pueblo majorero que ven en este símbolo la defensa de su identidad.


Estamos en el mismo lado de las miles de personas que, en Lanzarote, piden que se frene el crecimiento turístico y el deterioro alarmante de la vida en la Isla, concretando esa lucha en la Bahía de Berrugo, contra la urbanización y el puerto deportivo que allí se pretende implantar.


Tomamos buena nota del ejemplo que nos suministra la isla de El Hierro que, renunciando a otros modelos que se le querían imponer, está apostando por un estilo de desarrollo mucho más sustentable. El Hierro nos demuestra, desde su pequeña escala insular, que es posible un futuro más digno y sostenible para Canarias. Y apoyamos también y aprendemos de la experiencia de La Palma y el esfuerzo de su ciudadanía, que sigue apostando por su propio modelo basado en la agricultura y complementado ÷no sustituido÷ por otras actividades económicas.


Como se puede ver, desde todas las Islas el Pueblo de Canarias está empezando a caminar por las mismas razones que lo hacemos hoy y aquí en Güímar: por nuestro Futuro Sostenible y por nuestra Identidad Cultural.


Éste de hoy es un acto profundamente democrático, que nos dignifica como personas y como colectividad. Frente a los que quieren interpretar este fenómeno social como un conflicto negativo, estamos convencidos de que la organización y, muchas veces, la movilización ciudadana, resultan necesarias y además enriquecen y amplían la democracia. Los representantes políticos tienen la legitimidad que les dan los votos, y eso no lo cuestionamos. Pero la democracia no se agota con la celebración periódica de elecciones. Hay que practicar la democracia todos los días, escuchando la voz y los sentimientos del Pueblo. Hay que potenciar la implicación crítica y constructiva, creando mecanismos de comunicación y participación activa de todos los sectores del Pueblo. Si esos mecanismos existieran, tal vez no hubiera hecho falta esta Manifestación de hoy. Debemos seguir trabajando por construir fórmulas de participación permanente que nos conviertan en una Comunidad cada vez más madura, cohesionada y avanzada.


Y que nadie se lleve a engaño: esta Manifestación no se ha planteado en contra de nadie, de ninguna institución ni partido político concreto. Este acto cívico se plantea para defender, en positivo, el Malpaís de Güímar y el Camino del Socorro. Nuestro Futuro Sostenible y nuestra Identidad Cultural. Tenemos la voluntad decidida y las posibilidades de lograrlo. Y si lo hacemos, conseguiremos un triunfo de todos, incluyendo los que se equivocaron y han sabido rectificar a tiempo. Nadie hay más sabio que el que reconoce sus errores y aprende de los mismos. En esta lucha no hay vencidos. Va a triunfar el sentido común, el conjunto de la ciudadanía, y los niños y las niñas del siglo XXI que heredarán nuestra tierra y nuestra experiencia.

Para terminar, queremos lanzar al viento este mensaje: ¡ VIVA LA UNIDAD DE NUESTRO PUEBLO! ¡ POR NUESTRO FUTURO SOSTENIBLE! ¡ POR NUESTRA IDENTIDAD CULTURAL!.




Güímar, Sureste de Tenerife, 24 de marzo de 2001.

1 comentario:

privote lai dijo...

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